miércoles, 23 de mayo de 2012

23 de Mayo, 1012

La vida se disuelve. Cada momento es un sueño, el pasado se nubla, el futuro es oscuro. La locura, riendo en cada esquina, en el metro, en mi cabeza. Se asoma, se sienta, me mira. Trato de enfocarme, sensaciones del pasado vuelven a despertarme. Todo es claro una vez más, los colores, las personas, la vida. Pero no dura más de un segundo. Caigo nuevamente en el eterno pozo, la vida otra vez deja de existir, de ser. Abstraído totalmente miro alrededor. Me pregunto qué hago aquí, miro mis manos, las junto, trato de sentirlas. Todo es tan raro, se siente tan falso. ¿Cómo es el mundo real? Apenas me acuerdo... ¿o es solamente cómo imagino que sería?, ¿y si estoy equivocado?, ¿si la vida es así nada más? Tal vez fue la tele, o jugar tanto al computador, o mi madre. No sé. Son solo ilusiones, mi mente jugando con mi conciencia. O solamente una tontera. Escucho fantasmas, me llaman a volver a la vida. No puedo, no la entiendo. Pero sigo, al menos este momento es cierto, al menos el ahora tiene sentido. Este instante en el que sé que soy yo. Pero, ¿quién es yo?
No sé nada. Ya olvidé todo. Y seguramente me equivoco. Pero parece que no se dan cuenta, por eso puedo seguir caminando entre la vida, puedo seguir tratando de entender, sin que a nadie le moleste, sin que nadie me detenga. Como una flecha arrazante, veloz como ninguna. Subliminalmente trascendente. Oculto entre los pliegues, flotando como un espectro sin importarme nada, ni la vida, ni la muerte. Libre de las cadenas, dueño de mi libertad. No tengo camino, no tengo brújula que me guíe, dejé todo eso por ahí en alguna parte. Solo un motor que avanza cuando quiere y un conductor sin rumbo que no le importa la ruta, solo la sigue.

No hay comentarios:

Publicar un comentario