viernes, 16 de noviembre de 2012

Recuerdos

Hay cosas que no puedes olvidar que viste.
Cosas que quisieras no haber visto,
pero que a la vez agradeces que hayan sucedido.
Te hacen fuerte, te hacen feliz,
te hacen débil y te causan dolor.
Algunas que tratas de olvidar de nuevo, rápidamente.
Otras, que quieres que duren más de lo que fueron.
Cosas que vuelven una y otra vez cuando menos lo esperas.
Y otras que buscas recordar para perderte en la memoria.

Una sonrisa.

Un grito.
Un caminar.

Un instante eterno.


La destrucción de la vida.

El resplandor de un sentimiento.

Una gran idea.

Y su fracaso.

Un nombre.

O un golpe.
Un silencio infinito.

O un mar estrellado.

Lluvia tan fuerte que no te escuchas ni a ti mismo.
La ciudad que te habla desde todos lados.

Un espectáculo de colores agitados.

El momento en que te equilibraste en el filo del cuchillo.
Una explosión.
O estar sentado bajo los árboles en verano.

Recuerdos de otra era,

habitantes del pasado.
Te llaman, te llevan lejos del presente,
lejos del aquí y del ahora.
Y los sigues donde sea,
hasta lo más oscuro de la memoria.

No los sigas, de nada sirve,

mientras estás con ellos tu ser se vuelve piedra.
Rehúsate, vuelve, muévete y avanza.
Hay mucho que hacer en el presente,
muchas piezas que mover.
Vuelve ya, el tablero está arreglado.
El futuro aún puede ser diferente,
solo escoge el camino y sigue.
Y no pares aunque te pierdas,
los caminos no existen.

Tampoco las reglas.

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