Hay cosas que no puedes olvidar que viste.
Cosas que quisieras no haber visto,
pero que a la vez agradeces que hayan sucedido.
Te hacen fuerte, te hacen feliz,
te hacen débil y te causan dolor.
Algunas que tratas de olvidar de nuevo, rápidamente.
Otras, que quieres que duren más de lo que fueron.
Cosas que vuelven una y otra vez cuando menos lo esperas.
Y otras que buscas recordar para perderte en la memoria.
Una sonrisa.
Un grito.
Un caminar.
Un instante eterno.
La destrucción de la vida.
El resplandor de un sentimiento.
Una gran idea.
Y su fracaso.
Un nombre.
O un golpe.
Un silencio infinito.
O un mar estrellado.
Lluvia tan fuerte que no te escuchas ni a ti mismo.
La ciudad que te habla desde todos lados.
Un espectáculo de colores agitados.
El momento en que te equilibraste en el filo del cuchillo.
Una explosión.
O estar sentado bajo los árboles en verano.
Recuerdos de otra era,
habitantes del pasado.
Te llaman, te llevan lejos del presente,
lejos del aquí y del ahora.
Y los sigues donde sea,
hasta lo más oscuro de la memoria.
No los sigas, de nada sirve,
mientras estás con ellos tu ser se vuelve piedra.
Rehúsate, vuelve, muévete y avanza.
Hay mucho que hacer en el presente,
muchas piezas que mover.
Vuelve ya, el tablero está arreglado.
El futuro aún puede ser diferente,
solo escoge el camino y sigue.
Y no pares aunque te pierdas,
los caminos no existen.
Tampoco las reglas.
No mas Blip-Berp para ti.
viernes, 16 de noviembre de 2012
jueves, 15 de noviembre de 2012
Mi horrible país de las maravillas.
Todos se compran en algún momento de la vida un pasaje a wonderland.
A veces de niños, otras de adultos.
Todos van, al menos una vez.
Muchos vuelven a ir una, dos o miles de veces.
Unos pocos... se quedan.
Mi caso es bien particular, me consegui un boleto premium de ida y vuelta, es decir, podía ir y volver cuando me diera la gana.
Me encantaba, era mi lugar secreto, un escondite de las penas que día a día la realidad me daba, el lugar perfecto para tonterías, ideas, recuerdos, inventos, aventuras...
Lo más curioso es que aún desde mi wonderland podía ver lo que pasaba afuera, incluso comunicarme con el exterior, hablar a través de coloridas ventanas, ver la vida a través de un caleidoscopio.
Pero el tiempo cambia las cosas y mi tierra maravillosa no era inmune.
Las puertas de entrada parecían cada vez más amplias, y las de salida cada vez más pequeñas.
Al principio no me importó mucho, lo pasaba bien ahí dentro.
El quiebre ocurrió cuando, estando dentro, las puertas desaparecieron.
No me di cuenta sino hasta que quise volver a la realidad, pensé que me había perdido, pero no, siempre habían estado ahí.
DÓNDE ESTAN, QUÉ HICIERON CON LAS PUERTAS.
Y lo comprendí, no me querían a dejar salir.
Estaba atrapado en lo que alguna vez fue mi lugar favorito, pero que ahora amenazaba con destruirme.
Atrapado por siempre en un ciclo infinito de tonterías, ideas, recuerdos, inventos, aventuras, miedos.
Miedo.
Fue lo primero que sentí.
Miedo a quedarme por siempre allí.
Miedo a que afuera la vida siguiera, que me olvidaran, que no me rescataran.
Caí abatido, pero me recompuse. Tenía que hacerlo. Tenía que salir de ahí.
Caminé solo por la oscuridad de aquel horrible lugar, escuchando sólo el eco de mis pasos, sólo mi respiración acelerada.
Caminé solo por la oscuridad de aquel horrible lugar, escuchando sólo el eco de mis pasos, sólo mi respiración acelerada.
Y caminando, caminando, caminando, caminando, llegué al mundo real.
No me di cuenta, solo caminé, con la cabeza gacha, un paso después del otro, solo siguiendo, esperando encontrar la respuesta, temeroso de perderme en el intento, de perderme y finalmente abandonar mi marcha, o decididamente detener mi aventura en un acto desesperado de locura.
Pero ahí estaba, nuevamente la realidad.
Todo seguía igual, como siempre había sido.
Todo seguía igual, como siempre había sido.
Excepto que yo era distinto.
Todo tenía ahora un matiz de duda.
¿Y si es solamente una copia del mundo de afuera?
¿Y si yo mismo modifiqué mi wonderland para que mi conciencia estuviese tranquila?
Ya no confiaba en nada. Ni en mi mente, ni en mi cuerpo, ni en mis amigos, ni en mi familia.
Todos podían ser enmascarados. Hasta yo.
Pero el tiempo se encargó de acostumbrarme.
Terminé por creerme mis explicaciones.
Total, solo me queda confiar en que todo está perfectamente bien.
Aunque muy en el fondo siempre me lo cuestione.
Aunque muy en el fondo siga existiendo el miedo.
Aunque la tierra de las horrosas maravillas me siga llamando.
Aunque quizás quiera volver a entrar, por los viejos tiempos.
Pero el tiempo se encargó de acostumbrarme.
Terminé por creerme mis explicaciones.
Total, solo me queda confiar en que todo está perfectamente bien.
Aunque muy en el fondo siempre me lo cuestione.
Aunque muy en el fondo siga existiendo el miedo.
Aunque la tierra de las horrosas maravillas me siga llamando.
Aunque quizás quiera volver a entrar, por los viejos tiempos.
lunes, 28 de mayo de 2012
Lejos.
Nadie supo dónde, ni cómo. Solo saben que se fue. No volvió a su casa, no volvió a clases. Nunca más llamó, ni escribió. Ni los carabineros, ni la PDI, nadie fue capaz de encontrarlo. Sus amigos lo buscaban por todas partes, tenían su perfil de facebook de página de inicio, por si alguna vez había algo nuevo. Lloraban, muchos lloraban. Su familia, destruida. Su madre no pudo soportarlo, tuvieron que internarla. Su padre se apagó, se fue a pasar lo que le quedaba sentado en una casa por ahí en el sur. Todos los planes que tenía se fueron en alguna caja cuando vendió el departamento. Su hermana se fue lejos, ya no quería saber nada. El resto, todos lo recordaban, cuando chico, cuando grande, trataban de traerlo de vuelta en sus cabezas.
Yo sé lo que pasó ese día. Salió temprano, iba a la universidad, pero cuando estaba arriba del metro, decidió cambiar de rumbo. Se bajó en un lugar que no conocía, caminó varias cuadras, encontró una plaza. Se sentó en una banca, pensaba, pero no estaba ahí en ese momento...
La mayoría de la gente cree que la magia no existe. Muchos otros, charlatanes, engañan diciendo un par de palabras inventadas, moviendo las manos, haciendo pociones de perejil con coca-cola. Otros fantasean, inventan mundos de dragones en el que pintan personas capaces de tirar bolas de fuego. Así no funciona la magia. Para que ocurra tiene que haber un deseo muy profundo, una idea muy clara, un alineamiento del ser en la dirección correcta. Un ritual perfecto, no con ramitas de agua bendita, no con sangre ni dibujos en la tierra. Debe ser un latido, una canción al unísono del alma, del cuerpo, de la mente, de la vida.
Así estaba, sentado en la plaza, todo latiendo en conjunto, su mente giraba, su energía se alineaba, el viento, la gente que pasaba.
Su deseo estaba claro, irse lejos, ser libre, volar.
Su idea, un pájaro.
Ya no iba a molestar a nadie, todo seguiría su curso. Sabía que haría sufrir a los demás, pero su decisión estaba tomada. Ya había empezado, se desprendía de su cuerpo, abstraído totalmente. Comenzaba a latir, a contratiempo como siempre latió. Cada vez más fuerte, su respiración se agitaba, su entorno desaparecía, se oscurecía, temblaba, lloraba.
Y de un momento a otro, ya no estuvo. En su lugar quedó un gran pájaro negro, un cuervo. Nadie lo notó, en esta ciudad nadie mira quién está sentado en la otra banca. Así permaneció unos minutos, reconociendo su nuevo ser, adaptándose a su nueva vida. Luego voló. Nunca más nadie lo volvería a ver. Ni le importaba.
miércoles, 23 de mayo de 2012
23 de Mayo, 1012
La vida se disuelve. Cada momento es un sueño, el pasado se nubla, el futuro es oscuro. La locura, riendo en cada esquina, en el metro, en mi cabeza. Se asoma, se sienta, me mira. Trato de enfocarme, sensaciones del pasado vuelven a despertarme. Todo es claro una vez más, los colores, las personas, la vida. Pero no dura más de un segundo. Caigo nuevamente en el eterno pozo, la vida otra vez deja de existir, de ser. Abstraído totalmente miro alrededor. Me pregunto qué hago aquí, miro mis manos, las junto, trato de sentirlas. Todo es tan raro, se siente tan falso. ¿Cómo es el mundo real? Apenas me acuerdo... ¿o es solamente cómo imagino que sería?, ¿y si estoy equivocado?, ¿si la vida es así nada más? Tal vez fue la tele, o jugar tanto al computador, o mi madre. No sé. Son solo ilusiones, mi mente jugando con mi conciencia. O solamente una tontera. Escucho fantasmas, me llaman a volver a la vida. No puedo, no la entiendo. Pero sigo, al menos este momento es cierto, al menos el ahora tiene sentido. Este instante en el que sé que soy yo. Pero, ¿quién es yo?
No sé nada. Ya olvidé todo. Y seguramente me equivoco. Pero parece que no se dan cuenta, por eso puedo seguir caminando entre la vida, puedo seguir tratando de entender, sin que a nadie le moleste, sin que nadie me detenga. Como una flecha arrazante, veloz como ninguna. Subliminalmente trascendente. Oculto entre los pliegues, flotando como un espectro sin importarme nada, ni la vida, ni la muerte. Libre de las cadenas, dueño de mi libertad. No tengo camino, no tengo brújula que me guíe, dejé todo eso por ahí en alguna parte. Solo un motor que avanza cuando quiere y un conductor sin rumbo que no le importa la ruta, solo la sigue.
lunes, 20 de febrero de 2012
Vino.
En su omnipotencia apenas pudo captar el instante que es cada ser humano en la eternidad del universo. Ese instante, sin embargo, se hizo eterno en su conciencia, porque no era un ser cualquiera, no era simplemente una vida que se mezcla entre el montón, era la persona más noble, más hermosa y brillante. Era imposible, no, improbable, pero ahí estaba, una entre infinitos, reluciente, perfecta. Estuvo perdido en este momento. ¿Cuánto tiempo? Cómo saber si el tiempo para él no existe. Sólo sabe que se encontró a si mismo embelesado y no comprendía nada. Dios se había enamorado. Pero cómo, cómo puede el amor enamorarse, cómo puede Dios encontrar su complemento en otro ser si no es él mismo. Cómo puede Dios humanizarse, hacerse mortal, hacerse un instante condenado a desaparecer. No, no se puede reducir la eternidad a una vida, no se puede reducir el universo a una caja de zapatos. Qué desgracia, pobre omnipotente, privado de disfrutar de su obra maestra. Algo tendría que hacer, de alguna forma tendría que hacerle saber. Entonces se detuvo a mirar su pálida creación y luego de pensar un poco decidió crear las flores y llenar con ellas la tierra. Con ese regalo sí que sabría lo que sentía por ella, y para hacerlo todavía mejor, inventó la primavera para que al florecer tantas juntas no le quedara duda de que solo podía ser obra suya. Quedó contento con su trabajo y siguió con su quehacer todopoderoso, pero luego vino a darse cuenta, al ver bajar el sol en el horizonte, de que no siempre las flores iban a estar para ella. Tomó entonces algunos colores y pintó el primer atardecer, confiando que cada día ella pudiese ver aquella maravilla de luces en el cielo. Se asombró a sí mismo con lo que fue capaz de hacer, si no fuese porque es Dios, probablemente se hubiese puesto a llorar de emoción. Y se fué la luz, llegó la noche, tiempo de descansar, de recostarse sobre el pasto y dormir. Pero esa noche no pudo conciliar el sueño, pensaba en ella, en sus noches solitarias y tristes. ¿Qué hacer para acompañarla? Miró la infinita oscuridad del cielo y cerró los ojos, dejó fluir los jugos creativos. "Ya sé." Tomó un puñado de tierra y soplándolo hacia el cielo lo llenó de estrellas, constelaciones, galaxias muy lejanas donde otras historias se contarían y que a ella la acompañarían. Jugó un rato, las movió un poco, tiró algunas y las dejó irse lejos, algún día volverían. Le ordenó a otras que se dejaran caer de vez en cuando para que sus brillantes colas la emocionaran. Y cuando ya estaba quedandose dormido tuvo una visión, algo brillante, redondo, un espejo que ilumine la noche por si alguna vez su amada pierde el camino. Abrió los ojos y ahí estaba, blanca y brillante. "A ti te voy a poner luna." Le dijo y estirando la mano, dibujó en su superficie figuras que solo ella podría entender. Aún con la el brazo levantado cerró los ojos y sintiendose lleno y absoluto, se durmió. Así pasaron los días y cada uno que pasaba dejaba un regalo para ella, a veces ocultos como en la lluvia, otras no tanto. Pero estaba seguro de que los vería, solo es cosa de mirar el mundo y sola se daría cuenta.
jueves, 3 de noviembre de 2011
No te odio.
Te odio.
Pero no eres tú.
Es la idea de ti,
es tu imagen,
tu fantasma que aparece cuando menos lo espero.
Tu escencia que invade mis vagos pensamientos,
que no me deja dormir de noche
ni vivir sin sentir la ansiedad de verte.
Creí encontrar una hermosa flor al conocerte,
brillante y única entre la maleza,
pero ahora me doy cuenta de que tu belleza es venenosa
y estoy intoxicado, corrompido con locura.
Intento encadenarme para no destruir la vida
con tal de acercarme y conocerte,
pero se hace más difícil cada día.
Quizás me libere la poesía,
aunque sé que seguirás apareciendo
y te seguiré odiando.
Pero no serás tú.
Será tu imagen, tu fantasma.
No, nunca podría odiarte,
no existe razón alguna.
Pero no eres tú.
Es la idea de ti,
es tu imagen,
tu fantasma que aparece cuando menos lo espero.
Tu escencia que invade mis vagos pensamientos,
que no me deja dormir de noche
ni vivir sin sentir la ansiedad de verte.
Creí encontrar una hermosa flor al conocerte,
brillante y única entre la maleza,
pero ahora me doy cuenta de que tu belleza es venenosa
y estoy intoxicado, corrompido con locura.
Intento encadenarme para no destruir la vida
con tal de acercarme y conocerte,
pero se hace más difícil cada día.
Quizás me libere la poesía,
aunque sé que seguirás apareciendo
y te seguiré odiando.
Pero no serás tú.
Será tu imagen, tu fantasma.
No, nunca podría odiarte,
no existe razón alguna.
viernes, 21 de octubre de 2011
An old man, older than any other I've ever seen, was just sitting there in the middle of the road.
At first i thought he hadn't noticed the hurricane behind him, but as soon as he called for me I understood. "Closer" he said, but I didn't hear it, I just knew he said it. He took my neck with his old and weak hand and pulled my head next to his. "Listen. That vortex you see in front of you carries all the troubles you can ever have in life. It carries all the questions that for millions of years men have tried to answer. No one will go there with you, no one will be able to help you. But if you reach the eye of the hurricane, if you get there and start moving with it, you'll be as great as God himself. Just be careful, as you get closer it will be more difficult to turn back." I looked at it, with sweat running down my face, my legs trembling, as it came turning enraged towards me. I could feel its wrath, its enormous power. I had no more time, a decision was to be made. A decision I'll never regret.
At first i thought he hadn't noticed the hurricane behind him, but as soon as he called for me I understood. "Closer" he said, but I didn't hear it, I just knew he said it. He took my neck with his old and weak hand and pulled my head next to his. "Listen. That vortex you see in front of you carries all the troubles you can ever have in life. It carries all the questions that for millions of years men have tried to answer. No one will go there with you, no one will be able to help you. But if you reach the eye of the hurricane, if you get there and start moving with it, you'll be as great as God himself. Just be careful, as you get closer it will be more difficult to turn back." I looked at it, with sweat running down my face, my legs trembling, as it came turning enraged towards me. I could feel its wrath, its enormous power. I had no more time, a decision was to be made. A decision I'll never regret.
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